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miércoles, 20 de abril de 2011

EL HOMBRE POR NATURALEZA CAZADOR O AGRICULTOR?

De acuerdo a Jared Diamond, profesor de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), la historia humana inició hace unos 9 millones de años cuando la población de simios en el África se dividió en tres; los gorilas, los chimpancés y los humanos. Estos seudohumanos alcanzaron postura erecta hace unos 4 millones de años debutando con el Astralopithecus africanus, seguido por el Homo habilis y por último el Homo erectus que surgió, supuestamente, unos 2 millones de años atrás.
  
El Homo erectus fue el primero en salir de África hace un millón de años aproximadamente y pareciera que inicialmente se ubicó en Asia. En Europa la evidencia humana apunta hacia unos 500 mil años atrás, encontrándose cráneos de hombres similares a los nuestros, a los que se les llamó Homo sapiens. En Europa y Asia la población existente entre 130 y 40 mil años atrás estaba compuesta por los neandertales, los cuales se consideraron poco menos que humanos, dedicándose a la caza rudimentaria y a la recolección de vegetales comestibles. Unos 35 mil años atrás aparecen en Europa los primeros humanos modernos salidos de África y bautizados como Hombres de Cromagnon porque sus restos fueron encontrados en el “Abri de Cromagnon” en Les Eyzies de Tayac en Francia en 1868. Los cromagnon desplazaron a los neandertales unos 30 mil años atrás. Se cree que hace 12 mil años los humanos pasaron de Asia a América, tomándoles unos dos mil años más en llegar hasta la Tierra del Fuego.

Es así como el ser humano se asienta e inicia su proceso de desarrollo social, económico, político y tecnológico. En su libro Armas, Gérmenes y Acero el profesor Diamond defiende la tesis de que algunas razas lograron desarrollarse más, inclusive hasta el punto de conquistar y hasta esclavizar a otras razas, debido principalmente a las zonas geográficas en donde se establecieron y no a las pequeñas diferencias genéticas entre las mismas. ¿Cómo sucedió este fenómeno? Pues bien, expone Diamond que alrededor del 8500 antes de Cristo, los humanos que habitaban el oriente de la zona mediterránea desarrollaron la agricultura mediante la domesticación de plantas como el trigo, la cebada, el arroz, el sorgo y las lentejas.

El advenimiento de la agricultura permitió que pocas personas produjeran suficiente comida para la gran mayoría, lo que permitió que los que no se dedicaban a la agricultura pudieran desarrollar la escritura, la tecnología y la cultura. A diferencia de las razas que se mantenían como “cazadores -recolectores”, los agricultores dejaron de ser nómadas y se agruparon por áreas, desarrollando ciudades, gobiernos y ejércitos para defenderse y conquistar más territorios. ¿Pero por qué no fueron todos los humanos los que se dedicaron a la agricultura? Según Diamond la geografía tuvo mucho que ver. Por ejemplo, en América no existían plantas comestibles capaces de ser amansadas para su uso masivo en la agricultura, pues aparte del maíz, no había mucho más. Igual sucedió con los animales.

Los humanos que habitaban el área donde se unen Europa y Asia tuvieron 14 especies de animales fáciles de domesticar y utilizar en la alimentación y el transporte, como son el caballo, la res, el cerdo y la cabra, mientras que en América solo existía el perro y en alguna medida el pavo, mientras que en África ninguno.

De aquí que Diamond concluya que la razón por la cual Pizarro conquistó a Atahualpa y no fue el rey Inca quien fuera a España a capturar al Rey Carlos V, fue que los españoles descendían de pueblos que se habían formado y desarrollado alrededor de la agricultura, mientras que los Incas, al igual que el resto de América se mantuvieron como “cazadores-recolectores”, no por su gusto, sino más bien por falta de condiciones en las zonas que habitaban. Más de 500 años después de la conquista y casi 200 después de la independencia seguimos sin poder desarrollarnos como una sociedad moderna. Nuestra mentalidad sigue siendo la de “cazadores-recolectores”; dejamos el futuro al azar y pensamos solamente en lo que podemos lograr hoy, sin importarnos las consecuencias, sin sopesar qué futuro construimos con las decisiones presentes. Nunca el fin ha justificado los medios y menos cuando se aplasta la institucionalidad; ya decía Cicerón que “nada es útil ni importante, si es injusto”.

Todos los nicaragüenses necesitamos creer que podemos lograr un país en donde ningún hombre o partido esté por encima de la Constitución y las leyes, y construir un estado de derecho debe de ser nuestra prioridad. Nuestros programas políticos, económicos y sociales deben de estar alineados con ese objetivo y nada ni nadie debieran desviarnos de tal fin. Al final, el “cazador-recolector” no conquistó nada, ni heredó su cultura, ni prolongó su historia; solo quedan unas cuantas ruinas de un pasado que nunca germinó.    FUENTE:LA PRENSA. LIC,RENE DAVILA.  / 19040011

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