sábado, 29 de septiembre de 2012

Los detractores de Hegel


“El pensamiento filosófico y científico tienen el carácter de ser siempre “objetivos”; en cambio, en la religión, el “pensamiento” es un producto del trato “personal” de la criatura con su Creador.” El idealismo hegeliano tuvo una enorme influencia en su tiempo. Su concepción de la “Idea Absoluta” como sucedánea de la idea cristiana de Dios, justificaba el devenir histórico de los pueblos.
El Estado era para Hegel, la encarnación más palpable de esta idea absoluta. Por algo encontró su sistema mucha simpatía en el gobierno prusiano de su época. Su fama se extendió por toda Europa y fue considerado el filósofo más importante de la historia de Alemania. Sin embargo, tuvo también opositores o detractores: el existencialista Soren Kierkegaard, el voluntarista Arthur Schopenhauer y el materialista Karl Marx.
Soren Kiekergaard danés, es considerado el fundador de la corriente filosófica llamada “Existencialismo.” Detestaba a Hegel y decía que este había edificado con su razón “castillos en el aire mientras él permanecía viviendo en una pobre cabaña.” Kiekergaard es el primer filósofo en la época moderna que dio más importancia a nuestra “subjetividad” que a la objetividad exclusiva de la razón. El “existir” es primero, el “ser” (del saber) es después. Concentrar las energías psíquicas en el propio conocimiento, es más importante que conocer todas las leyes físicas que rigen este Universo.
Según Kiekergaard, hay tres esferas de existencia en el ser humano: La “estética”, la “ética” y la “religiosa.” La vida “estética” es la de los placeres que esta vida nos puede ofrecer; la “ética” está consagrada al cumplimiento de nuestros más fundamentales deberes; y la esfera “religiosa”, en donde el ser humano se postra ante Dios como criatura limitada y como pecador. De esta concepción subjetiva y personal, la religión alcanza su verdadera dimensión que va más allá de cualquier doctrina filosófica o adhesión objetivista de las ciencias. Lo objetivo del saber de Dios tiene que pasar primero por la experiencia personal y espiritual.
Arthur Schopenhauer, el otro detractor de Hegel, llegó a tacharlo como “el gran charlatán”. Hegel decía que “todo lo racional es real y que todo lo real es racional”. Schopenhauer en cambio decía: “Todo lo real es irracional y todo lo racional es sólo una representación de lo real que es “pura ilusión”.
Schopenhauer, por influencia de la filosofía de la India, llegó a considerar que lo único que este mundo puede ofrecernos es dolor y sufrimiento. De allí que todo el mundo lo haya estigmatizado como pesimista y fatalista. ¡Nada más falso!
Schopenhauer ofrece dos salidas de este mundo, nada despreciables, a saber: la vida artística y la vida espiritual. Ambos tipos de vida nos pueden consolar mucho durante toda nuestra existencia corporal. ¡A través del arte y la vida ascética, el hombre se libera del imperio de la “voluntad de vivir” que es lo que lo mantiene esclavizado a este mundo! ¡Es que la Naturaleza es para Schopenhauer un campo de lucha sin cuartel!
Y, por último, Karl Marx, quien adoró a Hegel en su juventud y lo detestó en la vejez. Cambió la “idea” por la “materia” y usó el método dialéctico hegeliano de una manera violenta y revolucionaria. Su teoría filosófica más importante fue “El materialismo dialéctico e histórico”, intuición fundamental y guiadora de sus aventuras revolucionarias que compartió con Engels.
Concluyendo: existencialismo, voluntarismo y materialismo son las tres corrientes filosóficas que estos pensadores heredaron a la humanidad en los siglos XIX y XX respectivamente como una reacción al poderoso influjo que ejerció Hegel en su época.
 Juan.bosco@ avemaría.edu.ni

sábado, 22 de septiembre de 2012

Un yo que sobrevive al determinismo



La ética de Emmanuel Kant (1724-1804), es autónoma, dictada por la conciencia y no por una instancia ajena al yo personal, que es colegislador en el reino de los fines. Prescribe solo la forma de la acción y culmina en la persona moral, en el yo puro que debe realizar su esencia racional. Todos los hombres son fines en sí mismo: la inmoralidad consiste en tomar al hombre como medio.
En el contexto histórico que le tocó vivir y más aún en el actual estos conceptos convulsionan el pensamiento humano e introdujeron en la evolución social profundas transformaciones.
“El valor de un hombre es dado del uso que hace de su libertad, el valor de una filosofía depende de la medida de la libertad a la cual conduce a la humanidad”. Estamos de frente a un perfecto iluminista y su concepto de libertad inició su trayectoria práctica con el triunfo de la revolución francesa (1789).
El individuo privado escribió Benjamín Constan en su ensayo de” La Liberté des anciens comparée á celles des Modernes” es la invención por excelencia de la civilización moderna. Karl Marx (1818-1883) está de acuerdo y ve en esta invención el sentido histórico de la epopeya francesa que pone al individuo al centro del sistema político y lo rescata de las instituciones feudales y de la tutela de la religión, conformando así el embrión del estado moderno y de la democracia política que el pueblo ruso al inicio del siglo XXI lucha por establecer. El error de Marx fue suponer que la revolución francesa fuera una victoria de la burguesía capitalista sin existir burguesía, como tampoco la había en Alemania. Los cambios en este sentido llegaron con Napoleón Bonaparte figura histórica muy admirada por el creador del “Materialismo Histórico”.
Karl Marx como Kant pertenecen a su tiempo. El constructor de la “Liga Comunista” no fue, aunque predicó el paraíso en la tierra, un profeta religioso. No estuvo solo en su empresa, antes que él toda una miríada de utopistas tenían puesta su esperanza en la “Ciudad Futura”, oasis de paz y felicidad.
La desgracia de Karl Marx fue la realización de un comunismo que se apartó de sus recomendaciones teóricas. Setenta años de dictadores, de tiranías, de crímenes, de masacres colectivas.
Responsabilizar al Filósofo por el infierno que se edificó en lugar de su hipotizado paraíso, es un error. Basta leerlo (es necesario leerlo) para comprender que tal acusación es insensata, como las acusaciones que atribuyen al pensamiento humano los crímenes de la bestia que todos llevamos.
Quien sostenga que Marx fue un pensador rudo y poseído mesías del cual nos llovieron solo desventuras o no lo ha leído o no lo ha comprendido. “El Capital” es una lectura económica fundada sobre el modelo de la economía inglesa y de los fisiócratas franceses, pero el actor por el cual estableció mayor empatía fue con Alexis Tocqueville (1805-1859) liberal de formación, experto de “L´ Ancien Regime” y de la democracia norteamericana, noble de nacimiento, ex-ministro de Relaciones Exteriores de Francia.
En su “Materialismo Histórico” al espíritu absoluto de Hegel (1770-1831) lo sustituyó con la materia y de éste heredó su método dialéctico desplazándolo del espíritu a la materia, del pensamiento al ser. Desconoció la libertad como elemento dialéctico y la reemplazó con un determinismo hermético, dogmático religioso, dejando poco espacio a la iniciativa personal. Cometió un error; haber dado a su pensamiento la forma de un lecho de “Procuste” en el cual alcanzara la historia universal, que no era la universal, si no la de Alemania, Francia e Inglaterra que indujo en sus días a Kant, en su euforia antropocéntrica, a afirmar que la perfección espiritual solo era posible para la raza blanca Europea. Ver el mundo como una película que del esclavismo nos lleva a la economía de la división del trabajo y del dinero dentro de una visión integral lo acercó a Kant y Hegel quien con sus sistemas filosóficos pretendieron dar respuesta a todos los interrogantes de la mente.
Marx fue aún más rígido que Hegel y Kant: dictó las leyes de la evolución social, incendiando el planeta con sus profecías. El fin sería un comunismo para todos, la abolición del estado y la plena libertad para aquellos que obren y hablen en nombre de las masas. El incendio se calmó pero sus brasas continúan encendidas quemando ideologías utópicas que con el tiempo perdieron fertilidad y se convirtieron en instrumentos del poder.
Si la acción humana no tenía para Kant el objeto del dominio de la naturaleza, los avances técnicos-científicos demostrarían lo contrario, su impulso ético está todavía vigente en la democracia que se consolidan y su motivación afonda sus raíces en el status de ciudadano. Los marxistas tienen una concepción rígidamente doctrinaria de la verdad, reduciéndola a una dimensión política con el objeto de ganar poder. Levantan la bandera del determinismo económico y reconocen solo a las fuerzas productivas como los sujetos históricos de la transformación, sacrificando otra vez a Karl Marx y no reconociendo que el socialismo científico, con su visión sectaria y excluyente, impidió la consolidación de una cohesión social, clave para el éxito de cualquier proyecto humano.

jueves, 13 de septiembre de 2012

¿La ética kantiana como fin político?



“No es la conciencia de los hombres la que
determina la realidad; por el contrario, la
realidad social es la que determina su conciencia”.
Marx
El 7 de septiembre, en un artículo de opinión, titulado “Candidatos de paja”, Sofía Montenegro escribió en El Nuevo Diario una parte fundamental del pensamiento ético de Kant (sin ubicarlo coherentemente en el contexto de la evolución del pensamiento filosófico de la humanidad), con el cual pretendía soportar su crítica a la política deleznable del orteguismo, conocida como el “dedazo”, que convierte aún más abiertamente a esa organización política, en una estructura vertical absolutista, lejos del concepto de partido político, y muy similar a la que posee la iglesia católica (pero, sin concilios, ni cónclaves).
Al fin de cuentas, el orteguismo es un movimiento político ideológicamente muy pobre, con una historia muy efímera, y sin el vínculo providencial con una divinidad sobrenatural, que, en el caso de la iglesia católica es un supuesto apriorístico, una justificación metafísica trascendental del verticalismo. Lo que permite, conforme al derecho canónico, que la cúspide eclesiástica proclame artículos de fe, para cubrir vacíos racionales en el ejercicio de su poder material y espiritual.
Un tentativo semejante del orteguismo, lo aleja de una base de principios democráticos dentro de la organización, borra la existencia de estatutos, cuya esencia es la de regular los derechos y deberes de los miembros; debilita este movimiento, paradójicamente, ya que la centralización en torno al poder omnímodo unipersonal, es contraria a un fuerte desarrollo organizativo de masas; y lo sitúa a contrapelo de la historia y del desarrollo de la nación, dado que únicamente afirma el parasitismo de una burocracia que se considera independiente de las clases sociales, con fundamento objetivo en el atraso.
Doña Sofía –con una redacción simplista que no es la del filósofo- toma de Kant, fuera de contexto, el siguiente pensamiento:
“El filósofo Enmanuel Kant postuló que el ser humano tiene dignidad por el simple hecho de ser un ser racional, y que, por lo tanto, y acorde con el respeto que se merece esa dignidad, nunca debe ser utilizado como medio para nada, sino siempre como un fin en sí mismo.”
Con esta cita de Kant, mal redactada e inexacta, doña Sofía denuncia que moralmente los militantes del orteguismo son vistos como objetos, no como personas, como medios, no como fines; en fin, deshumanizados.
Sin percatarse, doña Sofía, de esta forma, convierte el imperativo categórico de Kant en un imperativo hipotético, ya que con él determina cómo debe operar moralmente un partido político, condenando así la manipulación que hace el orteguismo de sus miembros.
Pero, en mala hora, doña Sofía escogió apoyarse en la moral de Kant, no sólo porque él piensa que la mujer sea un ser inferior, sin derechos políticos, conforme su naturaleza, bella, pero, no sublime, como la naturaleza del varón (según sus palabras), destinada únicamente a la reproducción y a la crianza. Y, porque Kant es, ideológicamente racista. Sostenía que la humanidad existe en su perfección, en la raza blanca. Si no, porque, contradictoriamente, Kant, por su concepción filosófica de la historia, no puede inspirar la lucha de ningún partido político, por la emancipación social.
A la pregunta, ¿qué debo hacer?, Kant da una respuesta moral. Su filosofía sostiene que el hombre es un sujeto histórico pasivo. Es decir, que está inmerso dentro de un progreso de la naturaleza dirigido a cierto fin, que supera su conciencia. La acción humana no tiene por objeto –para Kant- el dominio de la naturaleza, sino, esencialmente, la libertad individual. Su acción emancipadora, por consiguiente, viene trazada por el deber.
La libertad, en el pensamiento filosófico posterior, no será una simple interioridad moral. Hegel criticará esa abstracción y reemplazará las leyes de la naturaleza, de Kant, por las de la lógica o razón. Será la racionalidad la que dé al hombre la posibilidad de ser libre, como sujeto histórico.
Marx, en cambio, pondrá a las fuerzas productivas en lugar de la naturaleza y de la racionalidad. La libertad –para Marx- no es un imperativo a priori del ser humano. El capitalismo divide la sociedad en clases, y la explotación, usa como medio a una clase, por otra. La libertad depende de la estructura de la sociedad, del modo de producir las condiciones materiales de existencia, del orden jurídico de la propiedad de los medios de producción, y de la división del trabajo que le es afín.
Y la conciencia para sí, es un medio, propio de la clase revolucionaria.

Fernando Bárcenas


lunes, 4 de junio de 2012

EL YO ABSOLUTO COMO IDEOLOGIA.

Juan Amadeo Fichte (1762-1814) es el primer representante del “Idealismo alemán” después de Emmanuel Kant. Le siguen Schelling y Hegel, que en otros artículos los abordaremos como parte de esta serie.
Fichte es el primer filósofo alemán que le da prioridad a la acción antes que al pensamiento. En la filosofía escolástica el obrar seguía al ser, ahora, es lo contrario: el ser sigue al obrar. Decía: “Obrar: obrar, tal es el fin para el cual existimos”.
Fichte encontró en Kant el germen de su propio pensamiento: la intuición profunda de la libertad interior y la autonomía de la voluntad moral como fuente superior de unidad en donde se fusionan el pensamiento y la acción.
En su “Doctrina de la Ciencia” pone como base de su pensamiento al “Yo” como sujeto absoluto y como fuente de todo saber y realidad. En esta conciencia, Fichte encuentra su independencia y su libertad. Desde este yo se construye la ciencia y el actuar moral. Ser “Yo”, según Fichte, no es una determinación sino una “autodeterminación”. Este “Yo” es para sí mismo y no para otro. “Al filósofo se le requiere o exige, a volver sobre sí mismo, a entrar en su propio interior, apartándose voluntariamente de los objetos y de los datos, incluso de la experiencia interna, para sorprender al yo en el propio acto de pensarse a sí mismo”.
Sin embargo, existe una dialéctica del yo que contiene:
1-“El yo se pone a sí mismo”.
2-“Al yo es opuesto absolutamente un no-yo”
3-“Yo opongo en el yo, al yo indivisible, un no-yo divisible”.
¿Qué es el no-yo? Lo que no es el “Yo” y que, a su vez, este ha fabricado, puesto que si se admitiera otro absoluto, ya no sería el “Yo” el sujeto absoluto.
Como el “Yo” es lo absoluto el no-yo puesto por él, es lo relativo, lo finito, lo limitado, a saber, nuestra corporeidad. Ya este no –yo le llamó el “Yo empírico”.
De modo que tenemos ahora dos realidades: el “Yo” como realidad absoluta y el “no-yo” como realidad relativa y material, en la cual nuestro cuerpo es una parte. En este círculo, por supuesto, no cabe ninguna realidad trascendente o sobrenatural.
La contradicción que Fichte intentó resolver fue la siguiente: “Como el yo infinito e ilimitado y el no-yo como finito y limitado” no darían cabida a Dios, que es infinito e ilimitado y que, por consiguiente, quedaría fuera de esta relación..
Solamente en la segunda fase de su pensamiento, Fichte propone una solución bastante ingeniosa: la mística teosófica.
Ubica a Dios más allá de todo saber o realidad al cual le llama el “eterno uno”. y como Dios no tiene límites y es infinito, a él no se puede llegar por el no-yo, sino por el “Yo” solamente, pensando.
El ser absoluto (Dios) viene a existir por sí en la absoluta conciencia en que lo objetivo y subjetivo son una misma cosa. Este ser Absoluto es divino. Y aunque este absoluto viene a la conciencia de sí mediante el conocer humano, es inconcebible por ser este trascendente.
Por esto mismo, la mente humana no puede acceder al absoluto (divino) si no es por el camino de la negación. El Absoluto no es ya el límite superior del saber, sino el principio de destrucción de todo saber posible, y se alcanza sólo en la anulación del saber (científico o filosófico) de la conciencia y del yo, para posteriormente entrar en la “Luz Divina”.
J.B.CUADRA.

jueves, 10 de mayo de 2012

Existir es diferir: una copia, la razón de la inteligencia humana



La copia no es únicamente un proceso cultural o computacional, es también uno de tipo biológico y el cual según nuevas líneas de investigación científica podría ser la razón de la inteligencia humana.
De acuerdo a información del blog de Discoveryun error de edición que sucedió durante el proceso de copia de DNA, creó las mutaciones de las células cerebrales que nos distinguen de los primates.
Cuando una célula se divide, primero copia su genoma entero. Durante este proceso pueden suceder errores. La célula por lo general arregla sus errores en el DNA. Pero cuando esto no sucede, se convierten en cambios permanentes llamados mutaciones, que algunas veces son dañiños y otras ayudan, aunque usualmente inocuos.
Un tipo de error es la duplicación, cuando la máquina de copiado del DNA accidentalmente copia una sección del genoma dos veces. La segunda copia puede ser cambiada en copias futuras — ganando mutaciones o perdiendo partes.
La copia de un gen resulta en información extra que permite hacer cambios y modificaciones, sin dañar el organismo en cuestión: una copia original de material genético. ¿Les suena familiar?
El investigador Franck Polleuz afirma que se ha centrado la atención equivocadamente en ciertos tipos mutaciones, ya que hay 30 genes que han sido duplicados selectivamente por los humanos y a los cual se refiere como”innovaciones genéticas”.
Uno de los genes que han sido duplicados al menos dos veces durante la evolución humana es el llamado SRGAP2, el cual esta involucrado en la construcción de la corteza cerebral. Su primera copia genética se realizó hace 3.5 millones de años y la segunda hace 2.5 millones de años.
La segunda, la más reciente, duplicación parece estar incompleta, solamente una parte del gen fue copiado. Los investigadores piensan que este gen parcialmente duplicado ha sido capaz de interferir en las acciones del original, la copia ancestral del SRGAP2. Cuando los investigadores añadieron el gen parcialmente copiado al genoma de un ratón (los ratones normalmente no lo tienen) al parecer aceleró la migración de las células del cerebro durante su desarrollo, lo cual hace la organización del cerebro más eficiente.
La copia incompleta del gen, apareció a la par de la extinción del homínido Australopithecus, haciendo espacio para el surgimiento del género Homo, el cual dio paso al humano moderno.

Existir es diferir

Gabriel Tarde, un sociólogo y criminologo francés (muy poco valorado a pesar de su brillante y visionario pensamiento), exploró desde el siglo XIX las coincidencias del proceso de copia entre organismos biológicos y sociales; para explicar la forma en la cual la imitación y la repetición generan innovación y eventualmente capital intelectual.
En este caso, claro, estamos hablando de la inteligencia como una innovación genética producida por organismos biológicos. Pero para Tarde algo muy parecido es lo que sucede con las copias que realizamos los Homo Economicus que habitamos el Antropoceno. Gabriel Tarde considera que la innovación (de cualquier tipo) depende de las diferencias creadas por la imitación y la proliferación, los cuales a su vez dependen de la repetición, la oposición y la adaptación. Para Tarde, existir es diferir.
Con la cultura y el conocimiento el proceso no es muy distinto a este fenómeno de duplicación y diferenciación de células. Por lo tanto, condenar la copia en base a la inercia psicótica de los mercados, en vez de entender sus múltiples dimensiones — es simplemente cuestión de primates.
La evolución y la copia son inseparables.

sábado, 28 de abril de 2012

La moral autónoma de Emanuel Kant.


“No hay mejor bien en una persona 
que su buena voluntad”
Hoy se habla mucho de que existe una crisis de valores morales en la sociedad. El filósofo Alemán de Konisberg, Enmanuel Kant (1724-1804), fue el primero en determinar que la conducta del ser humano depende, principalmente, de su buena o mala voluntad. Más tarde llegó inclusive a decir que esta dependía de las normas o leyes que cada persona se da a sí misma como guía para el actuar moral propiamente dicho.
La moral anterior dependía de las acciones y del respeto a las leyes que tanto la sociedad como Dios le daban desde afuera. Tal moral se llamó “heteronónoma”, contraria a la que él propuso como “autónoma”.
Los principios morales de la antigua ética inspirada por el cristianismo, no lograban garantizar su cumplimiento, porque todo dependía, a fin de cuentas, del sujeto y de sus motivos. Si los hombres querían ser buenos o malos, no dependía de estos preceptos morales externos, sino de la buena o mala voluntad del sujeto.
La ética kantiana se basaría en la buena voluntad y el amor al deber. Y este amor al deber se concretaría en el cumplimiento de estas normas que la razón individual había producido. Error que costaría muy caro a la Ética por la siguiente razón: nadie puede ser, al mismo tiempo, perfecto e imperfecto.
Kant creó dos tipos de imperativos de tipo legalista: dos apodícticos y el otro, hipotético. Los imperativos apodícticos eran: 1) “obra de tal modo que la máxima de tu voluntad pueda siempre valer como principio de una legislación universal” y 2) “obra de tal modo que trates a la humanidad como fin, no simplemente como un medio”.
El primer imperativo categórico hace alusión a la “subjetividad” y al “relativismo” en la conducta moral del hombre. Todo se basa en querer que una acción nuestra  se convierta en una ley universal.
Anteriormente, Descartes había dicho que las formas de comportarse de la gente eran tan variadas como sus opiniones y sus creencias. Por consiguiente, es imposible establecer una Ética Universal, basándonos solamente en una “máxima de la voluntad” demasiado individual y personalista.
En el segundo imperativo categórico, Kant se redime en cierto sentido. Ningún filósofo, hasta el presente, había considerado al ser humano como fin en sí mimo y nunca como medio. La dignidad de la persona humana, reclama este derecho a ser tratada como tal.
La moral kantiana, producto de su razón, tiene este defecto y esta fortaleza, a saber: que es autónoma o subjetiva, y  considera al ser humano como fin en sí mismo.
Por otro lado, el Imperativo hipotético decía: “Si quieres alcanzar una edad avanzada, debes conservar tu salud”.
Los grandes críticos de la moral kantiana han dicho lo siguiente: en primer lugar, ni la buena voluntad ni las normas, hacen a una persona buena o justa; en segundo lugar, Kant se olvidó de que existen “circunstancias” que hacen variar el comportamiento moral, aunque uno tenga buena voluntad y sea amante de sus deberes; y en tercer lugar, lo que hace a una persona moral o inmoral, son principalmente sus acciones y no  sus saberes y creencias.
El sentido moral de nuestras actuaciones solo puede ser justificado cuando median en ellas ciertas normas o leyes que nos trascienden. Ser el creador de las mismas será siempre una tentación. Por consiguiente, habría que buscarlas en otra parte. Por ejemplo: un carpintero tiene sus manos para trabajar, pero depende de una “regla externa” para hacer sus mediciones en el banco de trabajo.
Según el filósofo francés Jacques Maritain, la moralidad de una acción se mide, o bien, por la Razón que obedece a Ley Natural, o bien, por los mandatos expresos del creador de esa misma Naturaleza. A ambas las llamó “Normas Pilotos” por ser presentadas al ser humano como medios (y no fines como Kant) para alcanzar la perfección. Posteriormente, las dividió en: Normas Preceptos (como la constitución de un país o los 10 mandamientos de la Biblia) y normas coercitivas o prohibitivas.
El ser humano puede crear sus propias normas de una conducta y hasta hacerlas leyes positivas. Pero, muchas veces, estas leyes positivas pueden ser inmorales porque atentan contra la ley natural, como lo son, por ejemplo, las leyes que permiten el aborto, el matrimonio homosexual y el consumo de las drogas sin prescripción.
La ley natural se descubre por la razón; la “ley divina” se revela por la fe. En el ser humano ambas colaboran para el bien y el perfeccionamiento tanto personal como social.
Mi profesor de la Complutense, en Madrid, Fernando Savater, nos decía: “Para el sabio, no existen las leyes”, precisamente porque ya no son necesarias y porque ya cumplieron su cometido de ser, a saber, “medios” y no “fines”. 

* Ph. D. Catedrático de Filosofía en Ave Maria University

domingo, 15 de abril de 2012

La memoria, estructura y funcionamiento (I): Memoria implícita



La memoria es la capacidad para almacenar y recuperar recuerdos y habilidades. Su correlato es el aprendizaje.Según su duración puede dividirse en memoria a corto plazo (minutos a horas) y a largo plazo (horas a días o a toda la vida). La diferencia molecular esencial entre ambas es que en la memoria a corto plazo se modifican proteínas existentes y en la memoria a largo plazo intervienen los genes que codifican nuevas proteínas.
Según sus contenidos la memoria puede dividirse en:
  • Memoria implícita o procedimental. Es la relacionada con hábitos o destrezas como montar en bicicleta. Normalmente es inconsciente, es fácil de realizar y difícil de explicar con palabras. Es común a todos los animales.
  • Memoria explícita o declarativa. Es la que llamamos normalmente memoria. Tiene que ver con lugares, hechos, personas y objetos. Su invocación es consciente y es fácil de describir con palabras. Es más compleja que la implícita y se da en animales superiores.
Determinados procesos pueden involucrar ambos tipos y se puede ejercer un control consciente de la memoria implícita como cuando aprendemos a realizar una destreza como jugar al tenis.

Memoria implícita

Ivan Paulov descubrió tres tipos de memoria trabajando con perros: la habituación, la sensibilización y el condicionamiento clásico. Por ello recibió el Premio Nobel en 1904. Eric Kadel descubrió los mecanismos celulares, moleculares y genéticos de esas tres formas de memoria trabajando con una babosa marina llamada Aplysia. Por ello recibió el Premio Nobel en 2000.
  • Habituación. Cuando un estímulo trivial se presenta repetidamente la respuesta al estímulo se reduce o desaparece. El animal aprende que el estímulo es irrelevante.
  • Sensibilización. Cuando un estímulo nocivo se presenta, muchas respuestas no relacionadas con el estímulo se acentúan. Cuando el animal recibe un susto o un golpe, se prepara para la huída y reacciona excesivamente a cualquier otro estímulo.
  • Condicionamiento clásico. Cuando un estímulo inocuo (neutro) se presenta aparejado con un estímulo nocivo o beneficioso (estímulo no condicionado) el animal aprende a asociar los dos de modo que el estímulo neutro pasa a ser estímulo condicionado y anticipa la llegada del estímulo no condicionado.
Además de estos tres modelos, Thorndike descubrió el condicionamiento instrumental u operante en virtud del cual se asocian un estímulo, una respuesta y una recompensa. Los cuatro modelos de aprendizaje se han estudiado con extensión en la Psicología del Aprendizaje por el conductismo.
La memoria implícita se encuentra ubicada en los circuitos perceptivos, motores y emocionales.
La biología impone restricciones y facilidades a estos mecanismos. Por un lado no es posible enseñar a una rana a volar. Por el contrario, hay aprendizajes que solo requieren un ensayo (asco de por vida a una comida que ha producido vómitos).

Mecanismos celulares, moleculares y genéticos del aprendizaje implícito.

Segundos mensajeros.

En la célula postsináptica existen dos tipos de receptores.
  • Receptor ionotrópico: es un canal que se activa por un neurotransmisor y que permite el paso de iones. Los neurotransmisor más comunes en el cerebro son el excitador glutamato y el depresor GABA. Su duración es de milisegundos.
  • Receptor metabotrópico: son activados por un neurotransmidor (serotonina, dopamina…) o una hormona. Activan una sustancia química en el interior de la célula (segundo mensajero), la cual inicia la respuesta global de la célula. La acción de los receptores metabotrópicos suele ser más intensa, más extensa y más persistente que la de los receptores ionotrópicos. Su duración es de segundos o minutos.
En la memoria intervienen los segundos mensajeros que producen una modificación del estado la célula que va desde segundos a toda la vida.

La memoria a corto plazo implícita

Supone una modificación en la eficacia de las sinapsis. En la memoria a corto plazo, los segundos mensajeros modifican proteínas existentes que aumentan o disminuyen la eficacia sináptica. No hay síntesis de nuevas proteínas.

La memoria a largo plazo implícita

Participan muchas de las mismas moléculas que en la memoria a corto plazo.
Algunos de los segundos mensajeros viajan hasta el núcleo celular, activan los genes y producen nuevas proteínas.
La memoria a largo plazo implícita supone creación o eliminación de sinapsis
Esta información está basada en las obras de Eric Kandel En busca de la memoria y Principios de Neurociencia

La memoria, estructura y funcionamiento (II): Memoria explícita

 La memoria explícita o declarativa (por contraposición a la memoria implícita o procedimental) es la que llamamos normalmente memoria. Tiene que ver con lugares, personas y objetos (semántica) y con hechos (episódica). Su invocación es consciente y es fácil de describir con palabras. Es más compleja que la memoria implícita y se da en animales superiores.

H.M.

El conocimiento de la memoria explícita se debe en buena medida al caso del paciente H.M. (Henry Gustav Molaison cuyo auténtico nombre solo fue conocido tras su muerte en 2009) del que se dice que es el paciente mejor estudiado de la historia. Brenda Milner lo trató durante años y su estudio ha sentado las bases para comprender los mecanismos de la memoria explícita.
H.M sufrió una caída mientras montaba en bicicleta a causa de la cual empezó a tener frecuentes ataques epilépticos que llegaron a un punto en el que no le permitían llevar una vida normal. Los médicos decidieron operarle y extirpar la zona del cerebro que le producían los ataques. La operación fue un éxito en lo relativo a la epilepsia, pero fatal en lo relativo a su memoria. La zona extirpada era el hipocampo y los resultados fueron:
  • Mantenía un buen recuerdo del pasado anterior a la operación.
  • Mantenía una buena memoria implícita. Es decir, aprendía nuevas destrezas.
  • Fue incapaz de generar nuevos recuerdos. Durante años visitó a Brenda Milner y cada día la saluda como si fuera la primera vez que se veían.

Estructura de la memoria explícita

El estudio del caso H.M. ofreció una idea clara de la estructura de la memoria explícita. En ella intervienen tres áreas:
  • La corteza prefrontal. En ella reside la memoria de trabajo (working memory). Es donde manipulamos la información que proviene de los sentidos y de la memoria a largo plazo. Tiene que ver con la conciencia, se actualiza constantemente y admite pocos elementos simultáneos.
  • El hipocampo (la zona extirpada en H.M.). Permite el paso de la memoria a corto plazo a memoria a largo plazo.
  • Las áreas sensitivas y de asociación de la corteza. En ellas se almacenan los recuerdos a largo plazo.
Por lo tanto, no existe un almacén único de la memoria en el cerebro. Está distribuida por el córtex. Las mismas áreas que se emplean para percibir un objeto se usan para recordarlo. Para cada cosa que recordamos hay múltiples representaciones, una por cada modalidad sensorial. De una manzana recordamos (y almacenamos en un área distinta) el olor, el color, la forma, la textura, el sonido que hace al morderla, las situaciones que hemos vivido con manzanas… y finalmente la palabra manzana. Cada una de ellas es capaz de evocar al resto y traer el concepto manzana a la memoria de trabajo para permitirnos ser conscientes de la manzana. Si modificamos algunos de los aspectos o añadimos algún otro, el hipocampo ordena a las áreas involucradas su modificación.
En la memoria hay 4 procesos:
  • Codificación (vivir nuevas experiencias, prestarles atención y relacionarlas con otras experiencias)
  • Consolidación (paso de memoria a corto plazo a memoria a largo plazo)
  • Almacenamiento (mantenimiento de la información almacenada)
  • Recuperación (recuerdo de la información almacenada).
La memoria tiene fases. En un principio la información es lábil y es fácil que se pierda. Con el tiempo y el uso se va consolidando. Esto se manifiesta en el caso de la amnesia retrógrada en la que un golpe hace que perdamos memoria hacia atrás desde el momento del golpe y que la recuperemos al revés. Pero por otra parte, los recuerdos más antiguos se van olvidando.

Potenciación a largo plazo LTP

¿Existe algún correlato biológico entre los mecanismos moleculares de la memoria implícita y la memoria explícita? Desde luego la memoria explícita en mamíferos es mucho más compleja que la implícita estudiada en invertebrados. La potenciación a largo plazo viene a responder parcialmente a la búsqueda de los mecanismos biológicos de la memoria explícita.
Sabemos que en la memoria explícita interviene el hipocampo. En 1973 Terje Lømo y Tim Bliss descubrieron que una ráfaga de impulsos en algunas de las células del hipocampo provocaba un reforzamiento de las conexiones sinápticas que duraba desde varias horas hasta más de un día. Llamaron a este fenómeno potenciación a largo plazo y es similar a la facilitación sináptica en la memoria implícita. Posteriores estudios demostraron que tiene una fase precoz (memoria a corto plazo) y una fase tardía (memoria a largo plazo). Al igual que en la memoria implícita, la frase precoz no necesita la síntesis de nuevas proteínas y como en la memoria implícita, la fase tardía implica a los genes y la síntesis de nuevas proteínas.
Parece pues que aunque la memoria implícita y la explícita involucran distintos circuitos neurales, comparten semejantes mecanismos moleculares. La memoria a corto plazo modifica proteínas existentes y la memoria a largo plazo recluta a los genes para generar nuevas proteínas y producir cambios persistentes en la estructura neural.

lunes, 26 de marzo de 2012

Fe y razón debaten la vida




¿Existe un conflicto entre ciencia y fe en relación al aborto? Tras celebrarse ayer el Día Internacional del Niño por Nacer, y anunciarse para esta semana una jornada de reflexión sobre el derecho a la vida, conviene examinar esta pregunta. 

Esta es una percepción donde los adversarios del aborto salen mal parados. Pues en una sociedad laica y pluralista no solo tienen mayor prestigio y legitimidad las posiciones derivadas de la razón, sino que los no creyentes pueden argumentar —correctamente— su derecho a que no se les impongan por ley convicciones religiosas de otros.

Parte de esta percepción se debe a los creyentes que sustentan su oposición al aborto recurriendo exclusivamente a la Biblia o argumentos teológicos, en lugar de utilizar los argumentos proporcionados por las ciencias biológicas y jurídicas. Veamos.

Todo el debate sobre si debe o no permitirse el aborto en sus distintas modalidades tiene, como centro de partida obligado, su definición de lo que es el feto. ¿Es o no un ser humano? Respondida esta pregunta todo lo demás viene por añadidura: si lo es, exige respeto y protección. Si no lo es, puede tratarse como un mero tejido susceptible de extirparse y tirarse al basurero.

¿Cómo saberlo? Poniendo al lado la Biblia, que es fuente legítima de información para los creyentes, lo que la ciencia enseña, sin ninguna ambigüedad, es que el feto no es un tejido propio de la madre como lo es una muela. Por el contrario, es otro ser con su propio DNA, sexo y tipo de sangre. “Genéticamente”, nos dice el doctor Albert Liley, fisiólogo conocido como el padre de la fetología, “la madre y el feto son individuos distintos desde la concepción”.


Quien ha visto el vientre de una embarazada ondulando ante las patadas o contorsiones de la criatura que encierra, capta fácilmente, sin necesidad de mayor argumentación científica, que lo que está allí no es una masa de tejidos cualquiera sino un ser humano —en cierta forma completo con un corazón que late desde el día 25— aun cuando todavía necesite un proceso de maduración y crecimiento antes de poder sobrevivir en el mundo exterior.

La consecuencia jurídica de esta premisa o realidad biológica cae por su propio peso. Si estamos en la presencia de un ser nuevo —que no es equino ni canino sino humano-único, irrepetible y distinto a sus padres— no tiene sustento científico ni racional el alegato de algunos abortistas de que la madre tiene derecho a disponer libremente de su cuerpo, pues el feto no es parte del mismo, sino otro ser con similar rango y derechos.

Si la razón para negarle el estatus de humano o conferirle un rango menor es su dependencia extrema, o la aparente ausencia de conciencia o racionalidad, habría que extender estos criterios a los recién nacidos, que también comparten muchas de estas características o “deficiencias”. Pero la ciencia jurídica, lejos de conceptuar las “deficiencias” o debilidades como un atenuante de la humanidad o de los derechos de quienes las sufren, considera más bien que en razón de su indefensión y fragilidad, los más vulnerables —incluyendo los minusválidos— deben gozar de una protección y defensa aún mayores.

Biblia, fe y razón, coinciden.  

martes, 13 de marzo de 2012

LOS RECUERDOS CAMBIAN LA PERCEPCIÓN DEL MUNDO



Conceptos abstractos como ´el bien´ y ´el mal´ afectan a la percepción del mundo físico alrededor de la persona, según los científicos de la Universidad de Kansas (EE. UU.).
Un grupo de psicólogos estadounidenses pedían a los participantes de un estudio recordar sus experiencias buenas y malas, después los especialistas observaban cómo cambiaba su apreciación del mundo, tomando en cuenta sus descripciones del entorno.
A los que evocaban hechos buenos, la realidad les parecía más brillante. Por ejemplo, la cámara les parecía más clara, mientras que a los que recordaron sus experiencias negativas todo se convertía en más oscuro.
Además, cuando les ofrecieron objetos seleccionados al azar, las personas que recordaron sus hechos poco éticos preferían las cosas que producen luz, como linternas y velas. Según los expertos, esta elección está vinculada con el sentido de culpa que sufre la persona. “Así ella se siente en las tinieblas y por eso quiere liberarse de este resabio, agregando luz a su entorno”.

“Hemos encontrado que el mal no sólo hace a las personas pensar en la oscuridad, sino también sentir y ver la realidad más oscura”, comenta el coordinador del proyecto Promothesh Chatterjee.
El científico indica que las investigaciones anteriores señalaron que los individuos mentalmente conectan los conceptos abstractos con los concretos. Sin embargo, Chatterjee en su estudio ha dado un paso adelante, demostrando que esta conexión no es solamente lingüística, sino que influye en la percepción del mundo físico del individuo.

Artículo completo en:http://actualidad.rt.com/ciencia_y_tecnica/inventos/issue_37377.html