lunes, 4 de junio de 2012

EL YO ABSOLUTO COMO IDEOLOGIA.

Juan Amadeo Fichte (1762-1814) es el primer representante del “Idealismo alemán” después de Emmanuel Kant. Le siguen Schelling y Hegel, que en otros artículos los abordaremos como parte de esta serie.
Fichte es el primer filósofo alemán que le da prioridad a la acción antes que al pensamiento. En la filosofía escolástica el obrar seguía al ser, ahora, es lo contrario: el ser sigue al obrar. Decía: “Obrar: obrar, tal es el fin para el cual existimos”.
Fichte encontró en Kant el germen de su propio pensamiento: la intuición profunda de la libertad interior y la autonomía de la voluntad moral como fuente superior de unidad en donde se fusionan el pensamiento y la acción.
En su “Doctrina de la Ciencia” pone como base de su pensamiento al “Yo” como sujeto absoluto y como fuente de todo saber y realidad. En esta conciencia, Fichte encuentra su independencia y su libertad. Desde este yo se construye la ciencia y el actuar moral. Ser “Yo”, según Fichte, no es una determinación sino una “autodeterminación”. Este “Yo” es para sí mismo y no para otro. “Al filósofo se le requiere o exige, a volver sobre sí mismo, a entrar en su propio interior, apartándose voluntariamente de los objetos y de los datos, incluso de la experiencia interna, para sorprender al yo en el propio acto de pensarse a sí mismo”.
Sin embargo, existe una dialéctica del yo que contiene:
1-“El yo se pone a sí mismo”.
2-“Al yo es opuesto absolutamente un no-yo”
3-“Yo opongo en el yo, al yo indivisible, un no-yo divisible”.
¿Qué es el no-yo? Lo que no es el “Yo” y que, a su vez, este ha fabricado, puesto que si se admitiera otro absoluto, ya no sería el “Yo” el sujeto absoluto.
Como el “Yo” es lo absoluto el no-yo puesto por él, es lo relativo, lo finito, lo limitado, a saber, nuestra corporeidad. Ya este no –yo le llamó el “Yo empírico”.
De modo que tenemos ahora dos realidades: el “Yo” como realidad absoluta y el “no-yo” como realidad relativa y material, en la cual nuestro cuerpo es una parte. En este círculo, por supuesto, no cabe ninguna realidad trascendente o sobrenatural.
La contradicción que Fichte intentó resolver fue la siguiente: “Como el yo infinito e ilimitado y el no-yo como finito y limitado” no darían cabida a Dios, que es infinito e ilimitado y que, por consiguiente, quedaría fuera de esta relación..
Solamente en la segunda fase de su pensamiento, Fichte propone una solución bastante ingeniosa: la mística teosófica.
Ubica a Dios más allá de todo saber o realidad al cual le llama el “eterno uno”. y como Dios no tiene límites y es infinito, a él no se puede llegar por el no-yo, sino por el “Yo” solamente, pensando.
El ser absoluto (Dios) viene a existir por sí en la absoluta conciencia en que lo objetivo y subjetivo son una misma cosa. Este ser Absoluto es divino. Y aunque este absoluto viene a la conciencia de sí mediante el conocer humano, es inconcebible por ser este trascendente.
Por esto mismo, la mente humana no puede acceder al absoluto (divino) si no es por el camino de la negación. El Absoluto no es ya el límite superior del saber, sino el principio de destrucción de todo saber posible, y se alcanza sólo en la anulación del saber (científico o filosófico) de la conciencia y del yo, para posteriormente entrar en la “Luz Divina”.
J.B.CUADRA.